EL ARTE DE VOLVER

De:
Pedro Collantes
(2020)

con:
Macarena García, Nacho Sánchez, Ingrid García-Jonsson, Celso Bugallo, Luka Peros y Mireia Oriol.

Porque es una de las películas que más ganas tenía de ver este año.

Porque es sencilla, emocionante y llena de sensibilidad.

Por lo que cuenta y cómo lo cuenta.

Porque habla de familia, recuerdos, sentimientos, amistad, amor, desamor, sexo.

Porque es muy difícil no sentirse identificado con Noemí y su vuelta a “casa”.

Porque es la ópera prima de Pedro Collantes.

Porque su mimo con la historia y los personajes atraviesa la pantalla.

Porque siempre es una alegría ver a cortometrajistas de largo recorrido dar el salto al largometraje.

Porque ha sido el primer español seleccionado en la Biennale College del Festival de Venecia.

Por el guión, a cuatro manos con Daniel Remón.

Por esos diálogos tan ricos y que tanto revelan.

Por cómo navega de forma sutil entre la comedia y drama.

Por su ritmo pausado y reflexivo.

Porque recuerda al cine de Rohmer y Jonás Trueba.

Porque Macarena García brilla más que nunca.

Porque su interpretación está llena de matices.

Por todo lo que cuenta con  los silencios, las miradas y esos pequeños gestos llenos de magia.

Porque lo que hace Luka Peros en pocos minutos es de otro nivel.

Por un impecable Celso Bugallo.

Por una genial Ingrid Garcia Jonsson

Porque ver actuar a Nacho Sánchez siempre vale la pena.

Por descubrir a Mireia Oriol.

Por la dirección de fotografía y la belleza de sus imágenes.

Porque te transporta a esos paseos de otoño por la ciudad.

Por esa indescriptible exposición de Ana.

Por el precioso cartel.

Por ese inolvidable plano final.

Porque “es más duro sentir nostalgia por las cosas que uno no se ha atrevido a hacer”.

Porque, en el fondo, todos buscamos nuestro lugar en el mundo.

Por los aprendizajes, las decepciones y las decisiones.

Por el pasado y el futuro, pero sobretodo el presente que es a fin de cuentas lo único que tenemos. 

Por el arte de volver.

Por todo eso y más.

 

 

 

LA VOZ HUMANA (The human voice)

De:
Pedro Almodóvar
(2020)

Con:
Tilda Swinton

Porque es una obra de arte incontestable.

Porque no consigo quitármela de la cabeza.

Porque condensa todo lo bueno del cine de Almodóvar en 30 minutos.

Porque es hipnótica, elegante, estética, emocionante, única.

Porque habría pasado dos horas más viéndola.

Porque adapta el texto de Jean Cocteau y le aporta una mirada actualizada.

Por cómo reflexiona sobre la pasión, el amor, el dolor, el deseo, la angustia, la soledad, la vida. 

Porque lo que hace Tilda Swinton es brutal.

Porque no podía imaginar una actriz más acertada para ser la primera chica Almodóvar en inglés. 

Porque verla pasear por ese apartamento mientras recita el texto es pura magia.

Porque hay palabras, gestos y miradas que se clavan como puñales.

Por la potencia de sus imágenes.

Porque es una joya visual repleta de pequeños detalles fascinantes.

Porque importa cada libro, dvd, cuadro, escultura, objeto.

Porque todos están ahí por algo y ayudan a comprender lo que está ocurriendo aportando un toque irónico.

Por cómo juega con el punto de vista y se atreve a romper el marco ficcional con los “exteriores” del apartamento.

Por la exquisita fotografía de José Luís Alcaine. 

Por la genial banda sonora de Alberto Iglesias.

Por el impecable diseño de vestuario y todos esos outfits que dejan con la boca abierta.

Por ese hacha, ya icónica.

Por el maravilloso perro.

Por el impactante cartel y créditos de Juan Gatti.

Por la magia de todo ese abanico de tonos rojos, verdes, azules, amarillos.

Por las llamadas que llegan justo a tiempo.

Por las que no llegan.

Por las despedidas.

Por coger las riendas.

Por los nuevos comienzos.

Porque hay que ser muy genio y muy valiente para estrenar un cortometraje en salas con la que está cayendo.

Por todo eso y mas.

LAS NIÑAS

De:
Pilar Palomero
(2020)

con:
Andrea Fandós y Natalia de Molina.

Porque es una de las películas del año.

Porque es potente, emocionante y fascinante.

Porque su sencillez hace que sea enorme.

Por la sensibilidad con la que está contada.

Por el guión.

Porque se te mete por dentro y no te suelta.

Porque transmite una verdad difícil de explicar.

Porque se nota que está hecha desde el amor.

Por el talento de Pilar Palomero.

Porque es todo un descubrimiento que va a darnos muy buen cine en los próximos años.

Por la mirada de Andrea Fandós (imposible no acordarse de Ana Torrent en El espíritu de la colmena).

Por la naturalidad con la que carga con el peso de la película.

Por una Natalia de Molina mejor que nunca.

Por su contención y todo lo que es capaz de decir con un silencio, una mirada, un pequeño gesto.

Por la unión tan mágica entre madre e hija.

Porque el personaje de Brisa y esa brillante escena con los abuelos.

Por lo bien dirigidas e interpretadas que están todas las niñas.

Por esas grandes dosis de nostalgia.

Porque es un retrato sincero y cuidadísimo de la España de los 90.

Porque muestra una época muy cercana y que sin embargo está a años luz de la actualidad (o tal vez no tanto).

Porque parece que barremos, pero en realidad solo escondemos toda la mierda debajo de la alfombra.

Por los Fruittis, Raffaella, los Polly Pocket, Marcelino pan y vino, grabar casetes y el ‘Póntelo, pónselo’.

Por la banda sonora con hits de Niños del Brasil, Héroes del silencio o Chimo Bayo.

Por esos bailes en la disco light al ritmo del Because the night de Patti Smith.

Por ese desternillan momento de la monja diciendo “sesualidad”.

Por crecer.

Por descubrir el mundo y descubrirse a una misma.

Por el despertar.

Por las verdades a medias, los secretos, las mentiras y los silencios que dicen más que mil palabras.

Por las mujeres fuertes.

Por las madres solteras que luchan con uñas y dientes por sus hijas.

Por encontrar nuestra voz.

Por ese plano final brutal y todo lo que significa.

Por todo eso y más.

MY MEXICAN BRETZEL

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De:
Nuria Giménez (2019)

con:
Ilse G. Ringier y Frank A. Lorang.

My mexican bretzel (1)

Porque me ha sorprendido y removido.

Porque es una propuesta tremendamente original, libre e imaginativa.

Porque es hipnótica y fascinante.

Por lo arriesgado de su propuesta que recuerda al cine mudo.

Porque es toda una declaración de intenciones por parte de la directora.

Porque es una preciosa reflexión sobre el paso del tiempo, las decisiones que tomamos, los errores, los aciertos.

Por cómo mezcla imagen documental y texto de ficción.

Porque “la mentira es sólo otra forma de contar la verdad”.

Por la belleza de sus imágenes.

Por la magia que esconden en su interior.

Porque son extractos en 16 mm de los vídeos grabados por Ilse Ringier y Frank Lorang, abuelos de la directora.

Porque “filmar es una de las mejores formas de auto engañarse que existen”.

Por ese guión sorprendente y brutal.

Porque es pura poesía.

Porque tiene TODO: amor, drama, comedia, desengaño, viajes, traiciones…

Porque Vivian Barrett se ha convertido en uno de mis personajes femeninos favoritos del año.

Por León y Leo, facilitando los lapsus del sueño.

Por el acertado diseño de sonido.

Por los silencios.

Por las reflexiones de Paravadin Kanvar Kharjappalic, ese fascinante e inexistente escritor/gurú.

Por viajar a Suiza, Nueva York, París, LOs Ángeles, Las Vegas, Venecia, Florencia, Barcelona o Mallorca.

Porque al final la vida, el amor y el arte consisten en no entender absolutamente nada.

Porque debería convertirse en una de las películas españolas del año.

Por todo eso y más.

 

 

 

 

 

 

ANIMALES SIN COLLAR

Animales sin collar

De:
Jota Linares (2018)

con:
Natalia De Molina, Daniel Grao, Ignacio Mateos y Natalia Mateo

Animales sin collar (1)

Porque es certera, cruda, interesante.

Porque es un potente thriller político con tintes dramáticos.

Porque es la ópera prima de Jota Linares.

Porque demuestra que tiene una visión propia y muchas cosas que contar.

Por la fascinante atmósfera que consigue crear a lo largo de todo el metraje.

Por todo lo que cuenta y cómo lo cuenta.

Porque es una personalísima adaptación de Casa de muñecas de Ibsen.

Por cómo reflexiona sobre la corrupción, el poder, la traición, la política.

Porque Natalia De Molina brilla como Nora.

Por todo lo que transmite con los silencios y las miradas.

Por un impresionante Daniel Grao.

Porque está terrorífico y tremendamente real.

Por Ignacio Mateos.

Porque impresiona y sorprende con su desgarro.

Porque Mario Tardón consigue hacer un personaje inolvidable con muy poco.

Por Natalia Mateo, siempre.

Por una espectacular dirección de fotografía.

Porque consigue transportar a ese calor de las tardes del verano andaluz.

Por la belleza de sus imágenes, sus encuadres.

Por la banda sonora.

Por la versión de Sará perché ti amo que hace Sandra Carrasco.

Por ese emocionante final.

Por la soledad.

Por sanar las heridas que pesan como una losa.

Por el pasado.

Porque nadie debería callar su voz.

Por las mujeres fuertes.

Por la libertad.

Por el futuro.

Por todo eso y más.