NEVRLAND

Nevrland

De:
Gregor Schimidinger (2019)

con:
Simon Frühwirth, Paul Forman y Josef Hader.

Nevrland (1)

Porque es hipnótica y diferente.

Porque sorprende.

Porque se queda grabada en la memoria.

Porque es un viaje a las emociones.

Por el guión, que atrapa y remueve.

Por cómo habla de la ansiedad, el despertar sexual, las nuevas tecnologías o la soledad.

Por la potencia de sus imágenes.

Por el buen hacer de Gregor Schimidinger como director.

Porque cuida la estética pero también las interpretaciones.

Porque Simon Frühwirth está brillante.

Por todo lo que cuenta con la mirada.

Porque Jakob me ha robado el corazón.

Por esa impactante y genial marca de nacimiento.

Por descubrir a Paul Forman.

Por ese tramo final fascinante.

Porque sus imágenes son pura poesía y psicodelia.

Por la excelente dirección de fotografía.

Por como juega con colores, tonos y texturas para diferenciar lo cotidiano, lo experimental y lo imaginado.

Por la cosmología.

Por perderse en un museo para reencontrarse a uno mismo.

Por las primeras veces.

Por el sexo pixelado.

Por sentirse vivo.

Por experimentar.

Por el caos interior.

Por mirar al miedo de frente.

Por todo eso y más.

A STORMY NIGHT

A stormy night cartel

De:
David Moragas (2020)

con:
David Moragas, Jacob Perkins y Jordan Geiger.

A stormy night (1)

Porque es íntima, minimalista y preciosa.

Porque la sencillez es su mejor cualidad.

Por todo lo que hace sentir en apenas 80 minutos.

Porque inspira.

Porque es una interesantísima ópera prima.

Por descubrir el talento de David Moragas.

Porque demuestra que lo fundamental para hacer cine es tener algo que contar.

Por el guión.

Porque es sincero y cercano.

Porque habla de temas como la monogamia, la ansiedad, el colectivo LGTBIQ+, la inestabilidad laboral o el miedo al rechazo.

Por esos diálogos a los que no les sobra ni falta nada.

Porque tiene un sentido del humor muy especial.

Porque es imposible no enamorarse un poco de Marcos y Alan.

Por lo bien interpretados que están por David Moragas y Jacob Perkins.

Por la tensión sexual.

Por la preciosa fotografía en blanco y negro.

Por las luces y las sombras.

Por las ilustraciones de Cleo y Any Hole.

Por la camiseta de Žižek.

Por Nueva York.

Por el amor y el desamor.

Por las noches de tormenta.

Por el presente y el futuro.

Por darle la vuelta a la tortilla.

Por el final.

Por todo eso y más.

TIERRA DE DIOS (God’s own country)

Tierra de dios

De:
Francis Lee (2017)

con:
Josh O’Connor, Alec Secareanu, Gemma Jones e Ian Hart.

Tierra de dios (1)

Porque es emocionante, íntima, especial.

Porque tiene una sensibilidad única.

Por el guión.

Porque cuenta muchísimo con muy poco.

Porque es una preciosa historia de amor.

Por la dirección madura y pausada de Francis Lee.

Por la belleza de sus imágenes.

Porque Josh O’Connor está impresionante.

Porque se ha convertido en mi gran descubrimiento de 2019/2020.

Por su contención y todo lo que transmite con la mirada.

Porque comprendes sin apenas palabras todo el mundo interior a flor de piel de Johnny.

Por cómo tiene que aprender a tocar, a sentir, a amar gracias a Gheorghe.

Por descubrir a Alec Secareanu.

Porque cuando están juntos saltan chispas.

Por esas caricias furtivas.

Por unos acertados Gemma Jones e Ian Hart.

Por las imágenes de los títulos de crédito finales.

Por la preciosa canción de Patrick Wolf.

Por cómo refleja el mundo rural.

Por la naturaleza de Yorkshire.

Por la tan reconocible sensación de querer escapar.

Por los besos furtivos.

Por la valentía de tomar las riendas.

Por todo eso y más.

MATTHIAS & MAXIME

Matthias Maxime

De:
Xavier Dolan (2019)

con:
Gabriel D’Almeida Freitas, Xavier Dolan, Pier-Luc Funk, Samuel Gauthier, Antoine Pilon, Adib Alkhalidey, Anne Dorval, Micheline Bernard, Marilyn Castonguay y Catherine Brunet.

Matthias Maxime (1)

Porque tenía muchas ganas de verla y se ha convertido en una de mis películas del año.

Porque emociona, inspira, remueve.

Porque es un soplo de aire fresco para este encierro.

Porque Xavier Dolan no deja de crecer como autor, de sorprender.

Porque es su mejor película.

Por la sensibilidad y ternura con la que narra una historia tan sencilla pero importante.

Porque es imposible no sentirse identificado con ese paso de la juventud a la tan temida ‘vida adulta’.

Por esa huída hacia delante (en este caso Australia) para escapar todo lo que no gusta, lo que asusta, lo que hubiéramos querido cambiar y no nos hemos atrevido.

Porque se aleja de sus artificios habituales sin renunciar a su particular visión estética.

Porque la fotografía es tan espectacular como siempre.

Por esos zooms que la hacen tan especial.

Por la cámara lenta marca de la casa.

Porque tiene planos para enmarcar.

Por cómo juega con lo que se ve y lo que se oculta tras objetos, transparencias, cortinas…

Por la secuencia en el almacén.

Por los durísimos encuentros con la madre.

Por el guión.

Por cómo retrata la amistad y esa fina línea que separa la amistad de todo lo demás.

Por la importancia de las miradas, los silencios, los pequeños gestos.

Por su sentido del humor.

Por descubrir a Gabriel D’Almeida Freitas.

Porque Xavier Dolan está mejor que nunca en su faceta de actor.

Por Anne Dorval, eterna madre de sus películas.

Por reencontrarnos con Harris Dickinson tras Beach Rats.

Porque el grupo de amigos y sus conversaciones transmiten verdad por todos lados.

Por la metáfora de esa planta de oficina que quiere libertad.

Por la frase mágica: “tú madre es tan gorda que su patronus es un whopper”.

Por el precioso cartel español de Alejandro Llamas.

Por la genial iniciativa de Avalon y Filmin de hacer un preestreno desde casa aprovechando la situación actual.

Por todo eso y más.

EMA

Ema

De:
Pablo Larraín (2019)

con:
Mariana Di Girolamo y Gael García Bernal.

Ema (1)

Porque es FUEGO.

Porque me ha fascinado de principio a fin.

Porque sorprende y engancha.

Porque es tremendamente original.

Porque sales del cine con la sensación de haber visto algo revolucionario y único.

Porque es un viaje hipnótico por sensaciones y sentimientos.

Porque se atreve a romper esquemas, moldes, tabúes.

Porque es una bomba de sensualidad.

Por el guión.

Porque duele.

Por la brutalidad de lo que cuenta y lo bien que lo resuelve.

Porque es imposible no engancharse a Ema.

Porque lo que hace Mariana Di Girolamo es de otro planeta.

Por sus miradas, sus silencios, sus bailes.

Por Gael García Bernal, siempre.

Porque está más guapo que nunca.

Por cómo está dirigida.

Porque Pablo Larraín es un genio.

Porque es una joya visual.

Por esa fotografía tan especial y sorprendente.

Porque hay planos para enmarcar.

Porque dan ganas de perderse por el puerto de Valparaíso.

Por la estética callejera e industrial.

Por ese vestuario fascinante.

Por el chándal, el peto, los tintes de pelo.

Por su defensa apasionada del reguetón.

Por convertirlo en un alegato feminista.

Porque no consigo quitarme de la cabeza la banda sonora de Nicolas Jaar.

Porque quiero escuchar ‘Real’ en bucle.

Por esas coreografías brutales.

Porque el fuego purifica y renueva.

Por la libertad.

Por las mujeres que aman, follan, bailan, viven, sienten, luchan.

Por las madres.

Por todo eso y más.