LINGUA FRANCA

De:
Isabel Sandoval
(2019)

con:
Isabel Sandoval, Eamon Farren y Lynn Cohen.

Porque me ha fascinado de principio a fin.

Porque es una pequeña joya.

Porque es cruda, real, sutil y sincera.

Porque su grandeza reside en su sencillez.

Por ese ritmo pausado.

Por cómo retrata la intimidad.

Por dar voz a las mujeres inmigrantes, racializadas y trans.

Porque viene avalada por festivales como  Venecia, Tribeca o Londres.

Porque me he hecho fan absoluto de Isabel Sandoval.

Porque escribe, dirige, produce, edita e interpreta (y en todas las facetas sale bien parada).

Por un guión certero.

Porque habla de temas tan necesarios como transexualidad, inmigración ilegal o el clima político y social en Estados Unidos.

Porque Olivia es un personaje inolvidable.

Por su lucha, silenciosa pero impresionante.

Porque Isabel Sandoval brilla como actriz con una interpretación llena de matices.

Porque atrapa con cada mirada.

Por esos silencios que transmiten tanto.

Por el miedo que se siente al verla girar cada esquina.

Por esa asfixiante y durísima secuencia del apagón.

Porque tiene que ser horrible vivir pensando que tu mundo, tu realidad, tu vida puede desaparecer en un segundo si te descubren.

Por un entregado Eamon Farren.

Por Lynn Cohen, siempre brillante (y cuyas apariciones en cine y televisión, tristemente, vamos a echar mucho de menos).

Por la cuidada dirección de fotografía.

Porque tiene planos bellísimos.

Por esas imágenes de metros de Nueva York con sus puentes de metal y sus escaleras infinitas.

Por la búsqueda del amor.

Por los golpes de la vida.

Por combatir la masculinidad tóxica.

Por salir reforzada de las dificultades.

Por todo eso y más.

LAS NIÑAS

De:
Pilar Palomero
(2020)

con:
Andrea Fandós y Natalia de Molina.

Porque es una de las películas del año.

Porque es potente, emocionante y fascinante.

Porque su sencillez hace que sea enorme.

Por la sensibilidad con la que está contada.

Por el guión.

Porque se te mete por dentro y no te suelta.

Porque transmite una verdad difícil de explicar.

Porque se nota que está hecha desde el amor.

Por el talento de Pilar Palomero.

Porque es todo un descubrimiento que va a darnos muy buen cine en los próximos años.

Por la mirada de Andrea Fandós (imposible no acordarse de Ana Torrent en El espíritu de la colmena).

Por la naturalidad con la que carga con el peso de la película.

Por una Natalia de Molina mejor que nunca.

Por su contención y todo lo que es capaz de decir con un silencio, una mirada, un pequeño gesto.

Por la unión tan mágica entre madre e hija.

Porque el personaje de Brisa y esa brillante escena con los abuelos.

Por lo bien dirigidas e interpretadas que están todas las niñas.

Por esas grandes dosis de nostalgia.

Porque es un retrato sincero y cuidadísimo de la España de los 90.

Porque muestra una época muy cercana y que sin embargo está a años luz de la actualidad (o tal vez no tanto).

Porque parece que barremos, pero en realidad solo escondemos toda la mierda debajo de la alfombra.

Por los Fruittis, Raffaella, los Polly Pocket, Marcelino pan y vino, grabar casetes y el ‘Póntelo, pónselo’.

Por la banda sonora con hits de Niños del Brasil, Héroes del silencio o Chimo Bayo.

Por esos bailes en la disco light al ritmo del Because the night de Patti Smith.

Por ese desternillan momento de la monja diciendo “sesualidad”.

Por crecer.

Por descubrir el mundo y descubrirse a una misma.

Por el despertar.

Por las verdades a medias, los secretos, las mentiras y los silencios que dicen más que mil palabras.

Por las mujeres fuertes.

Por las madres solteras que luchan con uñas y dientes por sus hijas.

Por encontrar nuestra voz.

Por ese plano final brutal y todo lo que significa.

Por todo eso y más.

SOLO NOS QUEDA BAILAR (And then we danced)

De:
Levan Akin
(2019)

con:
Levan Gelbakhiani, Bachi Valishvili y Ana Javakishvili.

Porque es brutal.

Porque llega al corazón.

Por el despertar sexual y cómo lo cuenta.

Porque es romántica, social, política, sensual, dramática y con pequeños destellos de comedia.

Porque es arriesgada y crítica.

Por su reflexión sobre la masculinidad.

Porque las tradiciones están para romperlas.

Porque el guión funciona como una bomba de relojería.

Por los impresionantes números de baile.

Porque la danza georgiana es hipnótica y fascinante.

Por el trabajo de Levan Akin.

Por su elegancia para narrar con imágenes.

Porque su dirección de actores.

Por descubrir a Levan Gelbakhiani.

Porque brilla con cada mirada, cada gesto.

Porque es imposible no enamorarse un poco de Merib.

Por la verdad que transmite Bachi Valishvili.

Porque cuando se juntan los dos transmiten puro fuego.

Por la genial escena del baile en la casa del campo.

Por la fascinante dirección de fotografía.

Por esa luz mágica del último baile.

Por la banda sonora y como mezcla tradición y modernidad.

Por el amor y el deseo.

Por auto-descubrirse.

Por atreverse a ser uno mismo.

Por el baile.

Por ese final tan emocionante.

Por todo eso y más.

HABITACIÓN 212 (Chambre 212)

Habitación 212

De:
Christophe Honoré (2019)

con:
Chiara Mastroianni, Benjamin Biolay, Vincent Lacoste y Camille Cottin.

Habitación 212 (1)

Porque sorprende y no deja indiferente.

Porque es original, divertida, romántica, atractiva, tierna, loquísima.

Porque no consigo quitármela de la cabeza.

Porque visualmente es una auténtica delicia.

Por cómo mezcla cine y teatralidad.

Porque Honoré me vuelve loco desde sus inicios.

Porque su cine forma parte de mi vida y crece conmigo.

Por no tomarse demasiado en serio y abrazar el surrealismo.

Por el guión.

Por romper estereotipos.

Por su sentido del humor tan especial.

Por los acertados diálogos, marca de la casa.

Por cómo habla de la pareja, el enamoramiento, los recuerdos o la memoria.

Por ese juego de realidad y ficción, de lo real y lo imaginado, lo tangible y lo onírico.

Porque es una fascinante muñeca rusa llena de capas y recovecos en los que entrar.

Porque Chiara Mastroianni brilla más que nunca.

Por Benjamin Biolay, cada vez mejor como actor.

Porque soy fan absoluto de Vincent Lacoste.

Por la deliciosa banda sonora.

Porque siempre es un punto positivo si suena Aznavour.

Porque una noche puede cambiar la vida entera.

Porque es una mágica reflexión sobre el paso del tiempo.

Por el pasado, el futuro y, sobretodo, el presente.

Por todo eso y más.

NEVRLAND

Nevrland

De:
Gregor Schimidinger (2019)

con:
Simon Frühwirth, Paul Forman y Josef Hader.

Nevrland (1)

Porque es hipnótica y diferente.

Porque sorprende.

Porque se queda grabada en la memoria.

Porque es un viaje a las emociones.

Por el guión, que atrapa y remueve.

Por cómo habla de la ansiedad, el despertar sexual, las nuevas tecnologías o la soledad.

Por la potencia de sus imágenes.

Por el buen hacer de Gregor Schimidinger como director.

Porque cuida la estética pero también las interpretaciones.

Porque Simon Frühwirth está brillante.

Por todo lo que cuenta con la mirada.

Porque Jakob me ha robado el corazón.

Por esa impactante y genial marca de nacimiento.

Por descubrir a Paul Forman.

Por ese tramo final fascinante.

Porque sus imágenes son pura poesía y psicodelia.

Por la excelente dirección de fotografía.

Por como juega con colores, tonos y texturas para diferenciar lo cotidiano, lo experimental y lo imaginado.

Por la cosmología.

Por perderse en un museo para reencontrarse a uno mismo.

Por las primeras veces.

Por el sexo pixelado.

Por sentirse vivo.

Por experimentar.

Por el caos interior.

Por mirar al miedo de frente.

Por todo eso y más.