SOLO NOS QUEDA BAILAR (And then we danced)

De:
Levan Akin
(2019)

con:
Levan Gelbakhiani, Bachi Valishvili y Ana Javakishvili.

Porque es brutal.

Porque llega al corazón.

Por el despertar sexual y cómo lo cuenta.

Porque es romántica, social, política, sensual, dramática y con pequeños destellos de comedia.

Porque es arriesgada y crítica.

Por su reflexión sobre la masculinidad.

Porque las tradiciones están para romperlas.

Porque el guión funciona como una bomba de relojería.

Por los impresionantes números de baile.

Porque la danza georgiana es hipnótica y fascinante.

Por el trabajo de Levan Akin.

Por su elegancia para narrar con imágenes.

Porque su dirección de actores.

Por descubrir a Levan Gelbakhiani.

Porque brilla con cada mirada, cada gesto.

Porque es imposible no enamorarse un poco de Merib.

Por la verdad que transmite Bachi Valishvili.

Porque cuando se juntan los dos transmiten puro fuego.

Por la genial escena del baile en la casa del campo.

Por la fascinante dirección de fotografía.

Por esa luz mágica del último baile.

Por la banda sonora y como mezcla tradición y modernidad.

Por el amor y el deseo.

Por auto-descubrirse.

Por atreverse a ser uno mismo.

Por el baile.

Por ese final tan emocionante.

Por todo eso y más.

HABITACIÓN 212 (Chambre 212)

Habitación 212

De:
Christophe Honoré (2019)

con:
Chiara Mastroianni, Benjamin Biolay, Vincent Lacoste y Camille Cottin.

Habitación 212 (1)

Porque sorprende y no deja indiferente.

Porque es original, divertida, romántica, atractiva, tierna, loquísima.

Porque no consigo quitármela de la cabeza.

Porque visualmente es una auténtica delicia.

Por cómo mezcla cine y teatralidad.

Porque Honoré me vuelve loco desde sus inicios.

Porque su cine forma parte de mi vida y crece conmigo.

Por no tomarse demasiado en serio y abrazar el surrealismo.

Por el guión.

Por romper estereotipos.

Por su sentido del humor tan especial.

Por los acertados diálogos, marca de la casa.

Por cómo habla de la pareja, el enamoramiento, los recuerdos o la memoria.

Por ese juego de realidad y ficción, de lo real y lo imaginado, lo tangible y lo onírico.

Porque es una fascinante muñeca rusa llena de capas y recovecos en los que entrar.

Porque Chiara Mastroianni brilla más que nunca.

Por Benjamin Biolay, cada vez mejor como actor.

Porque soy fan absoluto de Vincent Lacoste.

Por la deliciosa banda sonora.

Porque siempre es un punto positivo si suena Aznavour.

Porque una noche puede cambiar la vida entera.

Porque es una mágica reflexión sobre el paso del tiempo.

Por el pasado, el futuro y, sobretodo, el presente.

Por todo eso y más.

NEVRLAND

Nevrland

De:
Gregor Schimidinger (2019)

con:
Simon Frühwirth, Paul Forman y Josef Hader.

Nevrland (1)

Porque es hipnótica y diferente.

Porque sorprende.

Porque se queda grabada en la memoria.

Porque es un viaje a las emociones.

Por el guión, que atrapa y remueve.

Por cómo habla de la ansiedad, el despertar sexual, las nuevas tecnologías o la soledad.

Por la potencia de sus imágenes.

Por el buen hacer de Gregor Schimidinger como director.

Porque cuida la estética pero también las interpretaciones.

Porque Simon Frühwirth está brillante.

Por todo lo que cuenta con la mirada.

Porque Jakob me ha robado el corazón.

Por esa impactante y genial marca de nacimiento.

Por descubrir a Paul Forman.

Por ese tramo final fascinante.

Porque sus imágenes son pura poesía y psicodelia.

Por la excelente dirección de fotografía.

Por como juega con colores, tonos y texturas para diferenciar lo cotidiano, lo experimental y lo imaginado.

Por la cosmología.

Por perderse en un museo para reencontrarse a uno mismo.

Por las primeras veces.

Por el sexo pixelado.

Por sentirse vivo.

Por experimentar.

Por el caos interior.

Por mirar al miedo de frente.

Por todo eso y más.

A STORMY NIGHT

A stormy night cartel

De:
David Moragas (2020)

con:
David Moragas, Jacob Perkins y Jordan Geiger.

A stormy night (1)

Porque es íntima, minimalista y preciosa.

Porque la sencillez es su mejor cualidad.

Por todo lo que hace sentir en apenas 80 minutos.

Porque inspira.

Porque es una interesantísima ópera prima.

Por descubrir el talento de David Moragas.

Porque demuestra que lo fundamental para hacer cine es tener algo que contar.

Por el guión.

Porque es sincero y cercano.

Porque habla de temas como la monogamia, la ansiedad, el colectivo LGTBIQ+, la inestabilidad laboral o el miedo al rechazo.

Por esos diálogos a los que no les sobra ni falta nada.

Porque tiene un sentido del humor muy especial.

Porque es imposible no enamorarse un poco de Marcos y Alan.

Por lo bien interpretados que están por David Moragas y Jacob Perkins.

Por la tensión sexual.

Por la preciosa fotografía en blanco y negro.

Por las luces y las sombras.

Por las ilustraciones de Cleo y Any Hole.

Por la camiseta de Žižek.

Por Nueva York.

Por el amor y el desamor.

Por las noches de tormenta.

Por el presente y el futuro.

Por darle la vuelta a la tortilla.

Por el final.

Por todo eso y más.

MY MEXICAN BRETZEL

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De:
Nuria Giménez (2019)

con:
Ilse G. Ringier y Frank A. Lorang.

My mexican bretzel (1)

Porque me ha sorprendido y removido.

Porque es una propuesta tremendamente original, libre e imaginativa.

Porque es hipnótica y fascinante.

Por lo arriesgado de su propuesta que recuerda al cine mudo.

Porque es toda una declaración de intenciones por parte de la directora.

Porque es una preciosa reflexión sobre el paso del tiempo, las decisiones que tomamos, los errores, los aciertos.

Por cómo mezcla imagen documental y texto de ficción.

Porque “la mentira es sólo otra forma de contar la verdad”.

Por la belleza de sus imágenes.

Por la magia que esconden en su interior.

Porque son extractos en 16 mm de los vídeos grabados por Ilse Ringier y Frank Lorang, abuelos de la directora.

Porque “filmar es una de las mejores formas de auto engañarse que existen”.

Por ese guión sorprendente y brutal.

Porque es pura poesía.

Porque tiene TODO: amor, drama, comedia, desengaño, viajes, traiciones…

Porque Vivian Barrett se ha convertido en uno de mis personajes femeninos favoritos del año.

Por León y Leo, facilitando los lapsus del sueño.

Por el acertado diseño de sonido.

Por los silencios.

Por las reflexiones de Paravadin Kanvar Kharjappalic, ese fascinante e inexistente escritor/gurú.

Por viajar a Suiza, Nueva York, París, LOs Ángeles, Las Vegas, Venecia, Florencia, Barcelona o Mallorca.

Porque al final la vida, el amor y el arte consisten en no entender absolutamente nada.

Porque debería convertirse en una de las películas españolas del año.

Por todo eso y más.